Volver a la portada de este número
Arte y Libertad

Año VIII - Número 48

Actualizado a 29/05/2011

Javier Pagola

Manuela García. Valencia 05/05/08

Tecnica Mixta. Pagola, 2008.

Tecnica Mixta. Pagola, 2008.

Galería Rosalía Sender. Hasta el 31de mayo

Seis lienzos de gran formato, tres dibujos sobre papel y más de veinte pinturas de mediano y pequeño formato nos muestran de nuevo en esta galería la obra de Javier Pagola (San Sebastián, 1955), pintor, dibujante, ilustrador prolífico y gran narrador de las historias más variadas mediante una figuración ágil y expresiva. Por más que su trabajo parezca un relato casual y espontáneo, en Javier Pagola hay que reconocer la configuración de un modo de hacer propio que da lugar al inconfundible 'estilo pagoliano' tan personal que lo mantiene alejado de grupos y movimientos concretos.

Antonio Saura, en su Glosa para Javer Pagola dice: Ingravidez, bidimensionalidad, acumulación, prioridad del grafismo, libertad de tratamiento, presencia de la ironía; éstas son, quizás, algunas de las características más evidentes que definen en su complejidad la obra de Pagola, uno de los artistas más interesantes del actual momento estético español. Otros datos podrían añadirse a la lista antes enunciada, siendo quizás el más importante la confluencia de signos contradictorios: la práctica del inacabamiento acabado, por ejemplo, y aunque pudiera parecer paradójico, una concepción plástica que sitúa en el mismo plano objetividad y subjetividad. De esta forma, la obra de Pagola parece referirse, en el primer aspecto, tanto a la captación de una realidad plástica ya traspuesta en sí misma -las soluciones gráficas propias del cómic, de los dibujos animados cinematográficos, de la publicidad, la caricatura y el grafiti mural-, como a la propia realidad objetiva, en este caso referida a la experiencia personal y al teatro de las vanidades cotidianamente contemplado. Las referencias gráficas e iconográficas provenientes de ambos mundos -en el que la fascinación por la subcultura de nuestra época no deja de estar presente- quedan traspuestas, en el terreno de la subjetividad propiamente dicha, mediante la necesidad de tergiversación, la fusión y la duplicidad, el ordenamiento implacable en el engranaje plástico acumulativo, el uso de una libertad forzosa y la presencia de la ironía y el comentario lúdico.

Enviar a un amigo Imprimir