Año VIII - Número 48
Actualizado a 18/07/2010
Manuela García. Valencia 29/04/08.
cartel original de Sangre y Arena (1916).
El pasado lunes, 28 de abril, se cumplían los cien años desde la publicación de la novela de Blasco Ibáñez Sangre y Arena, que es la que más ejemplares ha vendido, después de Los cuatro jinetes del Apocalipsis y, además, la historia más adaptada al cine de cuantas salieron de la pluma de este prolífico escritor. Con este motivo la cadena COPE VALENCIA realizó un programa desde la terraza pompeyana del chalet de Blasco en la Malvarrosa en el que intervinieron diversos estudiosos de la obra y vida del escritor valenciano.
Paco Carsí, que dirige el periódico Arte y Libertad
editado por la Asociación Vicente Blasco Ibáñez -l Centro de Estudios León Roca, ha sido el primero en participar en la tertulia. Y nos ha explicado lo que para él es lo más destacable en este polifacético escritor: me ha impresionado su faceta de periodista porque la desconocía, no así su imagen de novelista que la tenía desde muy joven. Y últimamente me está fascinando la del político ya que estoy descubriendo todas sus ideas, que, desgraciadamente, han estado un poco olvidadas y en ellas se ve esa voluptuosidad que le hacía volcarse en todo lo que hacía
. De Sangre y Arena ha comentado que le parece importante por ser su primer best seller mundial, pero que como novela no le gusta demasiado a pesar de que cautivó a todo el mundo y se hicieron de ella varias versiones cinematográficas. Tuvo, también, un recuerdo para León Roca que fue el artífice, entre otras cosas, de la recuperación de las vesperales, tertulias que ya Blasco mantenía en esta misma terraza con sus amigos.
Intervino después Fernando Millán, autor de un libro sobre El ideario político de Vicente Blasco Ibáñez, que resaltó la importancia que Blasco tiene como político, al que ha calificado de líder del regeneracionismo valenciano
y ha destacado que el novelista que era republicano, laico, socialdemócrata y valencianista, sin embargo era respetuoso con la religión pero, evidentemente, no estaba de acuerdo con la intromisión de las jerarquías eclesiásticas en la vida política.
Él está convencido que, de haber vivido, Blasco hubiera sido presidente de la república por su prestigio y conocimiento de la realidad política nacional e internacional. Ha contado como Blasco era tan consecuente con sus ideas que cuando se le dice que si no ataca el rey y al gobierno tendrá un asiento en la Academia de la Lengua y será propuesto para el nobel no quiere renunciar a sus principios y no acepta la propuesta. Se ha querido ocultar la faceta política de Blasco que es apasionante y que hace que se entienda su paso de la novela valenciana a la novela social para defender sus ideales políticos. Sólo en la perspectiva de hombre político se entiende este cambio
.
El secretario de la Fundación Blasco Ibáñez, Ángel López, comentó que de Blasco conocemos el caparazón exterior pero se ha escondido su calado y dado pie a los tópicos que han servido para atacarlo desde todas partes, creando cuatro clichés que ocultan su verdadera figura. Es el mejor embajador que jamás haya podido tener valencia fuera y dentro de nuestras fronteras. Blasco fue un enamorado de Valencia y busco el lugar más parecido a Valencia para tener su trocito de valencia trasportado fuera de Valencia
.
Por último, Isabel Barceló dijo que actualmente los valencianos están ya por la recuperación de su figura. Yo me quedaría con Blasco entero, era todo pasión un volcán andante, y lo sabia transmitir muy bien. Tenía esa pasión contagiosa capaz de mover a las masas. Blasco no tenía complejos y una gran confianza en sí mismo. La conclusión que saco de su lectura es que se sentía muy orgulloso de ser un ser humano y que su maestría como novelista es extraordinaria.
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