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Arte y Libertad

Año VIII - Número 48

Actualizado a 29/05/2011

Herbert von Karajan. (1908-1989)

Caliope. Valencia 21/04/08

montaje fotografica de Herbert von Karajan

montaje fotografica de Herbert von Karajan

El arte de dirigir consiste en saber cuándo abandonar la batuta para no molestar a la orquesta. Herbert von Karajan

El día 5 de abril este director de orquesta austríaco, el más popular del siglo XX en su estilo, habría cumplido cien años. Si realizáramos una encuesta entre todos los amantes de la música clásica nos encontraríamos con casi tantos detractores como seguidores entusiastas de esta estrella discográfica de la que, seguramente, tantos los unos como los otros tienen alguna de las múltiples grabaciones que a lo largo de su carrera dirigió. Dotado de un carisma y con una forma apasionada de acercarse a la música, supo arrancar las más brillantes sonoridades a las orquestas (se habla del «sonido Karajan») con las que trabajó. Dirigió la Orquesta Filarmónica de Berlín durante treinta y cinco años. Realizó más de 900 grabaciones y en el mundo ha vendido más de 200 millones de discos.

Nació en Salzburgo y la música fue algo habitual para Karajan desde su más tierna infancia, su padre era clarinetista aficionado y su hermano organista. Su debut como director de orquesta tuvo lugar al frente de una orquesta de estudiantes en la Academia de Música de la capital austriaca en 1928. En 1929 fue nombrado director de orquesta del modesto teatro de la Ópera de Ulm, cargo en el que permaneció hasta 1934 y en el cual adquirió, mediante la práctica diaria, la experiencia y técnica indispensables para abordar destinos y metas más altos. Durante el III Reich, en un momento en que las mejores batutas (Erich Kleiber, Bruno Walter, Otto Klemperer) se hallaban en el exilio, Von Karajan se confirmó como la nueva batuta de la escuela germánica. En 1937, Karajan hizo su debut con la Orquesta Filarmónica de Berlín y la Ópera Estatal de Berlín con Fidelio. En 1938 firmó un contrato con Deutsche Grammophon. Pero, al año siguiente tuvo una equivocación que quizás salvó su carrera en la postguerra (hay que recordar que la pertenencia de Karajan al Partido Nazi y su destacada asociación con el Nazismo entre 1933 y 1945 lo puso en una situación nada elogiosa después de la Segunda Guerra Mundial) y es que en un concierto de gala para los reyes de Yugoslavia, en el que dirigía Die Meistersinger von Nürnberg sin partitura, el director se perdió y las cantantes se detuvieron. Furioso, Hitler ordenó a Winifred Wagner : 'Herr von Karajan jamás dirigirá en Bayreuth mientras yo viva', y así fue. Fue un hecho insólito ya que Karajan dominaba de memoria todas las obras de su repertorio, uno de los más extensos entre los directores de orquesta. Sus últimos conciertos tuvo que dirigirlos sentado aquejado de dolencias en la espina dorsal. En 1989 moría tras sufrir una crisis cardiaca en Anif, cerca de su Salzburgo natal.

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