Año V - Número 28
Actualizado a 29/05/2011
Roberto Cifre

Madrid, la capital del mundo como le llamaba Ernest Hemingway, ofrecía una imagen de prosperidad a principios de siglo, alrededor del advenimiento al trono de Alfonso XIII, que parecía incluso superar el desastre colonial. Pero nunca es oro todo lo que reluce. Y Blasco, observador, capaz de ir en barca a la Albufera o de acercarse a los pescadores, no pudo dejar de asomarse a los suburbios de Madrid y a sus gentes. Era diputado, un poco madrileño de adopción, editorialista, desterrado y otra muchas cosas en relación a la capital, que hasta le gustaba (aspecto que no se comenta nunca).
Los bajos fondos de Madrid, con sus desheredados, sus miserables, el marco sociopolítico fallido de la Restauración, aquel pueblo que vivía a la busca
o de la busca
como repite Blasco varias veces en su novela La horda
, eran terreno abonado para una novela-testimonio.
Maltrana, su protagonista, es precipitado al abismo, concretamente en un mundo alrededor de la trapería y la basura. El femater
valenciano tiene su equivalente en otras latitudes. Un mundo sórdido en el que no falta algún rayo de luz. Pero el fatalismo se cierne sobre el moderno Don Álvaro.
Constituye la novela al tiempo un viaje por los desmontes de Cuatro Caminos, las calles infectas y sin nombre, los barrios altos
de los traperos y similares, los bajos
de los gitanos. El cuadro es asombradamente vivido e inclina a pensar, hay constancia de ello, en un Blasco entremezclado en ese submundo para documentarse. Nada extraño, dada la gran capacidad de conexión que siempre tuvo con las clases populares.
Es significativo que, hacia el final, poco menos que salve a su protagonista in extremis
, pero muy lejos del alfil y al cabo, aquí no ha pasado nada
.
Pero sí ha pasado. Una sociedad terrible, podrida, sin vicios ni virtudes. Llamad a cualquier puerta y lo sabréis.
Ya había oscurecido.
Redacción, administración y publicidad
Guillem de Castro 121, 2ª - 46008 Valencia
Tel. y Fax: 96 338 11 33 - Movil: 686 91 46 44
E-Mail: arteylibertad · hacemosciudad