Año VIII - Número 48
Actualizado a 29/05/2011
Caliope

Varios museos (el Instituto Nacional de Bellas Artes de México (1977), el Museo de Arte Contemporáneo de Chicago (1980), la Whitechapel de Londres (1982) y la Tate Modern de Londres el año pasado) le han dedicado retrospectivas a esta pintora mexicana cuya obra, de sesgo muy personal, se caracteriza por una síntesis de elementos expresionistas y surrealistas, con una temática popular y autobiográfica. La primera tuvo lugar en la ciudad de México, en la primavera de 1953, organizada por la Galería de Arte Contemporáneo. La salud de Frida era muy mala por entonces y los médicos le prohibíeron el asistir a la misma. Minutos después de que todos los invitados se encontraran en el interior de la galería se empezaron a oír sirenas desde el exterior. La muchedumbre enloquecida se dirigió al exterior, allí estaba una ambulancia acompañada de una escolta en motocicleta. Frida Kahlo había sido llevada a su exposición en una cama de hospital. Los fotógrafos y los periodistas se quedaron impresionados. Ella fue colocada en el centro de la galería. La multitud fue a saludarla. Frida contó chistes, cantó y bebió la tarde entera. La exhibición había sido un éxito rotundo. Un año después moriría.
En 2007, año del centenario de su nacimiento se organizó una gran muestra en el Palacio de Bellas Artes de su ciudad natal que llevó el nombre de 'Frida Kahlo 1907-2007. Homenaje Nacional' ( * ). En ella se exhibieron 354 piezas entre óleos, dibujos, acuarelas, grabados, cartas y fotografías, que conforman la mayor muestra exhibida jamás sobre Frida, considerada por los críticos como la artista mexicana más conocida en el mundo, al cierre de la muestra la cifra total de visitantes ascendería a más de 415.000.Con esos números, Frida no sólo rompió el récord de asistencia en cuanto a las exposiciones exhibidas en el Palacio de Bellas Artes, sino que se ha convertido en una de las más visitadas entre las muestras montadas en México
Ahora es Filadelfia la que le ha dedicado una gran retrospectiva que se ha convertido en un éxito apabullante con colas inmensas (algo que nos recuerda al éxito que aquí ha tenido la exposición de Sorolla) ya que nadie quiere quedarse sin ver las desgarradas obras de Frida, a la que no sólo su arte sino en gran medida también su trágica vida han rodeado de un halo de, muchas veces, malsana curiosidad. En la exposición se pueden ver casi todas sus obras más emblemáticas como 'Mi nacimiento', 'Frida y Diego Rivera', 'Mi vestido cuelga ahí', 'Unos cuantos piquetitos', 'Mis abuelos, mis padres y yo (árbol genealógico)', 'El difuntito Dimas Rosas', 'Mi nana y yo', 'Niña con máscara de calavera' o, por supuesto, 'Las dos Fridas', considerada por Hayden Herrera, comisaria de la muestra y autora de una biografía de Frida, uno de los cuadros más tristes de la historia, en el que aparece Kahlo consolándose a sí misma, duplicada en la desolación, en mitad de un paisaje volcánico mientras la sangre fluye por la arteria cercenada y ella trata, en vano, de cortar la hemorragia. Cuadro realizado poco después de su divorcio con Diego Rivera, en el que asimila la crisis marital, a través de la separación entre la Frida en traje de tehuana, el favorito de Diego, y la otra Frida, de raíces europeas, la que existió antes de su encuentro con él.
Julio Valdeón Blanco, refiriéndose a esta exposición dice que: Aparte los lienzos, la exposición presenta numerosas fotografías de la artista, muchas inéditas. Son recuerdos en sepia, durísimos, procaces, familiares, domésticos, en los que asoma la Frida menos pública. Hija de una raza de artistas que arranca con Baudelaire y da a Valle Inclán, Umbral, Cela, José Alfredo o Dalí, personaje y persona, máscara y víscera, caminan juntos. Resulta imposible separarlos, discernir donde empieza la función y termina la niña pálida, morena, asustada y cubierta de oro que despertó sobre el asfalto cuando el tranvía reventó el autobús donde viajaba. Agarrada por la falda, enamorada de la risa, amante de Trotsky, 'clochard' y 'kamikaze', trenza con los dedos una pintura inolvidable, repleta de surrealismo previo al surrealismo, puro México. Habla al visitante con voz parvularia, antiquísima, emparentada con los dioses aztecas y el marxismo primitivo y agrario de Zapata, entre el orgasmo, la agonía y el éxtasis. Viva Frida.
(*) "Cien años de Frida Kahlo" salió publicadp en Arte y Libertad en el nº43 del 3 de julio de 2007.
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