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Arte y Libertad

Año VIII - Número 47

Actualizado a 29/05/2011

CADA UNO SU RAZÓN: Gracias Javier Bardem

Montse Fayos

Javier Bardem

Javier Bardem

La madrugada del pasado 24 de febrero ha quedado grabada en la historia del cine español porque un joven compatriota se alzaba con la estatuilla al mejor actor secundario. Es más, lo hacía por su papel en la película triunfadora de la noche y por una vez no interpretaba a un personaje latino, como suele suceder con los españoles que viajan a Hollywood. Javier Bardem es la imagen del éxito profesional y bien llevado, nada frívolo; el talento de una saga de actores que ya se ha mostrado en todo el mundo gracias a su famoso discurso que provocó, como era de esperar, las lágrimas de su madre.

Pero hay algo más por lo que debemos estar infinitamente agradecidos a este actor, cuyo compromiso político, como el de toda su familia, es bien conocido en nuestro país. Muchos contuvimos la respiración cuando inició sus palabras de agradecimiento (por cierto, en un perfecto inglés) porque esperábamos alguna 'perla' tipo el 'no a la guerra' o las recientes manifestaciones de Alberto Sanjuan en los Goya contra la Conferencia Episcopal. Que sí, que está muy bien que nuestros actores se comprometan con la causa correspondiente y que metan el dedo en la llaga, no seré yo la que se oponga a tales manifestaciones de la libertad de expresión. Pero muchas veces chirrían ciertos discursos, los de la progresía adinerada o los subversivos que sólo se rebelan cuando les interesa. Los respeto pero a veces los critico, que a algunos se les ha olvidado que estos actos no son en absoluto excluyentes.

Por eso, decía, esperé expectante el momento de Javier y él cumplió, como un perfecto caballero, pronunciando las palabras más hermosas que nunca se han oído en boca de un actor español. Tras mencionar a su madre y sus abuelos, Bardem habló de los 'cómicos que han trabajado por la libertad y la dignidad de esta profesión en España'. Impecable. La palabra 'cómico', que durante décadas sirvió para referirse a los actores, como una especie de desprecio hacia una profesión considerada propia de personas frívolas y libertinas, ha sido recuperada en horario punta, para millones de espectadores en todo el mundo, aunque no la hayan entendido. Con su discurso Bardem realizó un guiño a su profesión y un claro homenaje a Fernan-Gómez, que en su Viaje a ninguna parte retrataba a esos entrañables cómicos de teatro que recorrían la España profunda con sus comedias, pasando hambre y frío para acabar muriendo en el anonimato.

No se le podía pedir más a un triunfador de nuestro siglo, un símbolo del éxito contemporáneo, trabajador y talentoso. Seguramente muchos cómicos españoles, desde donde quiera que estén en estos momentos, habrán sonreído al escuchar al pequeño de la saga. Porque para discursos demagógicos o pronunciamientos ideológicos ya tenemos a los políticos. Muchas gracias, Javier.

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