Año VIII - Número 47
Actualizado a 29/05/2011
2º vesperal, II étapa.
José Luis León Roca
Dolçainer: El tío Coto de Benifaió
16 julio de 1998
El segundo cuento que escribió Vicente Blasco Ibáñez, porque ya hicimos el pasado que fue 'Coses de homes', se tituló Dimoni y apareció publicado en la página de la literatura de EL PUEBLO en el año 1894.
Dimoni, un cuento sentimental de alguien que jamás había tenido el cariño de una mujer, la ternura amorosa de Dimoni tras mostrar el orgullo del embarazo de su compañera la Borracha, se acrecienta ante la muerte de ella pero el acento patético del cuento en el que se concentra toda la grandeza y humanidad del relato, es aquel en que la dolçaina sonando sobre la tumba, era el sollozo del borracho que trataba de explicar su dolor por medio de la música y que hacía temblar de superticioso miedo a los labriegos rezagados que pasaban al anochecer ante el cementerio y les hacía preguntar: ¡Dimoni! ¿Eres tú?
Dimoni está considerado como un cuento, pero yo estimo que es un cuadro descriptivo de un tipo popular valenciano 'el dolçainer'. Blasco Ibáñez hace una magistral descripción de este personaje, buscando como buen escritor naturalista que es, el documento humano. Cronologicamente esa narración hay que situarla inmediatamente después de 'Coses de homes' por lo tanto hay que colocarlo en el segundo puesto en el orden de valores, como estampa popular es una viva representación de la Valencia de fin de siglo, tan magníficamente descrita por Blasco Ibáñez, la parte expositiva de la narración es un cuadro plástico sin profundizar ni en el pensamiento ni en los sentimientos del personaje. El autor se atiene a lo que vé, lo característico del personaje al que la vida eterna une, une a la persona, el acierto del nombre Dimoni que lo hermana de modo indisoluble a la figura del dolçainer.
Dolçaineros hubo muchos en aquella época pero Blasco tuvo el acierto de ponerle el nombre que le designa y le caracteriza decir Dimoni, es tanto como evocar la imagen del único dolçainer que responde a un nombre, a una figura de una idiosincrasia muy particular.
Puesto en pie, literalmente hablando, este personaje tan vivo como si fuese un hombre real, no le resta al autor más que dejarse llevar por la inclinación que el dolçainer prefiere y Dimoni, borracho que hace filigranas con la dolçaina cuando está ebrio, encuentra una mujer que no tiene nombre y que el autor designa como la Borracha. Este personaje apenas esbozado pasa como una sombra, es tan sólo un pretexto para dar cabida a la nota más sentimental y triste de la narración, la muerte de la borracha y esta narración humanamente triste lo es y hay que hacer resaltar aquí una condición esencial del novelista, que toda su obra literaria a pesar de ser trágica no se respira en ella, el ambiente pesimista que privaba en la novelística de la época. El pesimismo es decadencia, abatimiento y fracaso, en cambio en Blasco no hay pesimismo tiene el fondo de la alegría de vivir, en todas sus novelas a pesar de los finales trágicos, siempre hay una esperanza, un sentimiento de que todo se arreglará con ilusión y con el reconfortante deseo de vivir. Con Dimoni sin duda ha querido rendir a la música el homenaje de su admiración, el dolor que es humano, se atempera por el arte de la música y ese sentimiento poético, tristemente consolador es el que Blasco Ibáñez utiliza para dar feliz término a la narración a ritmo quejumbroso de la dolçaina en el cementerio y a la hora crepuscular.
Tengo esta narración como un dechado de perfección artística. Hay sentimiento y hay dolor y el contraste que existe entre las locuras de la dolçaina en los momentos de fiesta y de borrachera, se entrelazan invitando a la danza y el nostálgico son, como expresión de las lágrimas del solitario Dimoni son de una efectividad emotiva que sólo un gran artista como lo era Blasco Ibáñez, podía combinar con acierto y precisión, hermosas páginas éstas que vivirán eternamente mientras hayan personas que sepan apreciar con que pocos elementos, tan sencillos como reales, se puede hacer una obra de arte. De momento nada más.
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