Año VIII - Número 46
Actualizado a 18/07/2010
Manuela García
foto: Paco Carsí
Galería Rosalía Sender. Hasta el 1 de marzo
La primera exposición de José María Molina Ciges en la Galería Rosalía Sender ?un lugar en el que siempre han tenido cabida todos los artistas valencianos- fue, si no me fallan los datos, en 1993 y desde esa fecha se convirtió en su Galería habitual, en la que cada bienio, más o menos, hemos podido ver sus obras. Ahora, esta nueva exposición, Desde el estudio, nos trae el trabajo de los últimos tres años del artista valenciano con el que, según Ángel Garrido gerente de la galería, parece cerrarse el círculo imaginario que inicio en los sesenta. Rafael Prats, hablando de territorios míticos, señalaba que el de Molina Ciges es su casa-estudio, en su ciudad natal de Anna, y desde ahí es de donde nos llegan estas obras que nos permiten conocer el universo de su plástica y su marcado estilo personal que se evidencia en toda su trayectoria pictórica con una reinterpretación del collage, la presencia de la figuración y los evidentes homenajes a otros artistas. En sus lienzos se entabla un diálogo entre los coloridos bodegones y paisajes y las grises imágenes de las estatuas griegas, que siempre han encontrado un lugar dentro del lenguaje del pintor, produciendo un contraste del que se pueden sacar distintas lecturas. Se trata de variaciones sobre un mismo tema en el que los bodegones y las figuras se entremezclan de forma repetitiva y en muchas de las cuales, aunque desde su estudio de Anna no se ve, el mar está presente allá en el lejano horizonte. Cuadros en los que, ya desde hace algún tiempo, se aprecia el cambio de una época a otra debido, principalmente, a las distintas técnicas empleadas, en una parte el plástico y las arenas, en la otra, la más actual, la pintura acrílica de formas planas y colores brillantes en claro contraste con el lápiz carbón, que plasman en el lienzo toda su memoria de los grandes maestros modernos, por eso las referencias a Matisse, Lichtenstein o Léger aparecen claras, entonces y ahora, en sus obras. Octavio Paz escribía, refiriéndose a otro pintor algo que se puede aplicar, también, a Molina Ciges y es que:'No es artista verdadero aquel que no es capaz de contradecirse. Apostando en fronteras inciertas, el artista es un solitario que combate con el pasado y con el presente, con sus maestros y con sus contemporáneos pero, sobre todo, con él mismo'
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(número 24, 3 mayo, 2004), es bueno recordar la exposición, casi antológica, que sobre el pintor tuvo lugar en mayo de 2004 en la Sala Parpalló ?ubicada entonces en MuVIM, y con motivo de la cual el artista en una rueda de prensa confesó haber sufrido una pequeña crisis de edad: 'fue terrible llegar a los 64 años y me sumergí en una terrible crisis de ansiedad y angust',
para salir de la cual se marchó a su estudio de Anna, su pueblo natal, y se puso a pintar. Algo que todos los que amamos su pintura agradecimos. Meses después, (número 29, 20 mayo de 2005) volvíamos a reseñar la exposición que en Rosalía Sender tenía lugar.
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