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Arte y Libertad

Año VIII - Número 46

Actualizado a 29/05/2011

"Cosas de Hombres" crítica de Juan Luis Alborg

Juan Luis Alborg

hombres en la taberna (serie Tve La barraca)

hombres en la taberna (serie Tve La barraca)

Historia de la Literatura Española

Realismo y naturalismo. La novela. Tomo V

Juan Luis Alborg

EDITORIAL GREDOS

MADRID

Págs: 830 a 834

'Cosas de Hombres'

Cuentos valencianos, como ya tenemos sabido, fue publicado en Valencia por Sempere en 1896; lo componen trece relatos, que habían ido apareciendo en las páginas de El Pueblo entre 1892 y 1895. (*)

?El segundo cuento de la colección se titula «¡Cosas de hombres!». El escenario es la calle de Borrull, en un popular sector de la Valencia vieja. Los personajes principales, los «hombres», son dos: Visentico, que había permanecido seis años en La Habana, a finales del siglo, y había vuelto contando glorias y majezas y presumiendo de dinero, jactándose incluso de haber olvidado la lengua de su ciudad, soltando frases y cantando canciones antillanas. El otro «hombre» es el Menut, «un chicuelo enteco y vicioso, empleado en el Matadero». La heroína es Pepeta, «una vaca brava», revendedora de fruta en el mercado, que había sido novia de el Menut, pero lo había dejado para amartelarse con Visentico, seducida por el lenguaje y las mentiras del repatriado, asombro y comentario de toda la vecindad. Lo que sucede no por trágico deja de ser sencillo: el Menut, irritado por las vayas de sus amigos del cafetín que se burlan de su estatura y de su fracaso, provoca a Visentico y le abre el vientre de una puñalada, en medio de la calle, entre la algazara de la kermes nocturna del barrio popular. La frase del título es la que pronuncia el asesino cuando se entrega a la policía.

La calidad del cuento, que es muy grande, no está, naturalmente, en lo original del asunto, sino en el gráfico atractivo del marco donde la acción sucede. Hemos dicho que este marco es una calle, a donde bajan todos los vecinos, casi en paños menores, después de la cena, a disfrutar del vientecillo que corra, a comer sandía, con un botijo a la mano, y a comentar a gritos los sucesos de la jornada. Es una noche de verano. En la época en que se sitúa y en aquella zona de la ciudad se jugaba a las cartas en medio de la calle a la luz de un farol de gas, junto a la misma vía del tranvía, que pasaba un par de veces en toda la noche, y a prudente velocidad para no atrepellar a los noctámbulos. El relato es muy breve, de los más breves de Blasco. Apenas hay diálogo; Blasco, que conocía tan de cerca a sus personajes, no los podía imaginar hablando en castellano, y nos permite oír tan sólo algunas breves frases, meras interjecciones, que los definen. Pero la sola descripción capta con absoluta autenticidad la estampa callejera. Procede como una secuencia de cine: la cámara ?la palabra del novelista? recorre lentamente cada detalle del paisaje humano, y nos conduce hasta la misma intimidad de estas gentes, con mostrarnos tan sólo su pergeño físico, sus gestos, sus actitudes y el confuso runrún de sus conversaciones. El hecho trágico sucede súbitamente, y, sin embargo, lo admitimos como absolutamente lógico y natural: unas leves insinuaciones sobre el resentimiento, el odio, la comprimida violencia de el Menut, matarife de oficio, que presencia desde la sombra el idilio ostentoso de Visentico y de Pepeta, nos explican la brutal violencia de su cuchillo.

(*) Debemos señalar que referente a estos cuentos Juan Luis Alborg y León Roca no coinciden en el orden de aparición. Parece ser que se hicieron varias ediciones y se alteraba el orden entre ellos así como la inclusión o exclusión de lo se denomina al volumen 'Cuentos valencianos' Incluso se hicieron ediciones de cuentos por separado. P.Carsí

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