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Arte y Libertad

Año VIII - Número 46

Actualizado a 18/07/2010

"Aurora Valero. La memoria del temps"

Manuela García

(* ) Aurora Valero. Atarazanas. foto: Paco Carsí

(* ) Aurora Valero. Atarazanas. foto: Paco Carsí

Reales Atarazanas. Hasta el 27 de enero

Hace dos años Amparo Ferraro y Paco Carsí hacían una larga entrevista a Aurora Valero, que salió publicada en el número 32 de Arte y Libertad, en la que la pintora nos daba la primicia de esta retrospectiva que entonces estaba ya preparando. En ella hablaba de su trabajo, de sus inquietudes, su dedicación a la enseñanza, de lo que estaba haciendo, de sus proyectos... Por eso, ahora, sólo voy a tratar de su exposición en las Atarazanas y a todo el que quiera ahondar en el conocimiento, siempre interesante, de esta mujer le invito a que acuda a nuestra hemeroteca y lea el artículo antes citado.

'He creído en la pintura como en una forma capaz de la transformación del mundo. Hoy, cuando los años me hacen ver desde otros ángulos la realidad, confío totalmente en ella para seguir un estilo de vida y un camino de conocimiento.' Estas palabras, dichas por Aurora Valero, reflejan lo que ha sido su trayectoria a lo largo de estos cincuenta años de trabajo en los que siempre ha buscado la forma más conveniente para expresar lo que en cada momento le dictaba su instinto. Así, en esta exposición podemos apreciar ese continuo cambio de ideas, formatos, texturas, técnicas y temas que llenan su obra. Como apunta María Teresa Beriguistain en el catálogo: 'Solo al mirar al conjunto, como a un todo, se ve la importancia de los cambios sin sorprenderse por ello, ya que se comprenden las razones, los caminos que llevan a tales cambios'.

Un total de 86 cuadros y 28 apuntes, además de 20 esculturas, en forma de prismas, nos conducen por esos caminos intentando recoger toda su trayectoria artística y mostrando, por primera vez, la verdadera dimensión de una de las artistas más consolidadas de nuestra ciudad. Aurora ha trabajado siempre en torno a series, por eso la exposición se ha articulado en 12 temáticas.

Tras unas obras que recogen sus inicios, comienza la etapa del Expresionismo lírico (1962 ? 1964), una primera serie llena de personajes femeninos hieráticos con títulos como 'La casa de Bernarda Alba'. A esta le siguió la del Expresionismo dinámico (1964 ? 1966) en la que su discurso se radicaliza oscureciendo su paleta, con obras como la serie 'In extremis', para convertirse en una denuncia de lo que ocurría en la vida española. Con Símbolos emocionales. Construcción geométrica (1966 ? 1968) aparece de nuevo un cambio con el que, según Aguilera Cerni, estaba 'tanteando un código comunicativo más general, más impersonal y, por consiguiente, más alejado del inevitable contrasentido existente entre el reflejo personalizado de la realidad y la impersonalidad del hecho comunicativo Plástica pura (1968 ? 1978), es una de las series más largas en la que, descartando la parte emocional, se decanta por la investigación plástica. Homenaje a Fidias (1977 ? 1979) supone un regreso a la figuración y a las fuentes clásicas. L?Horta (1979 ? 1982), es como una isla dentro de todo su quehacer artístico. Tras diez años de ausencia regresa a Valencia en 1980 y retoma su espíritu combativo, esta vez en defensa de la huerta, pintando paisajes y utilizando una gama cromática nueva de verdes, azules y amarillos por primera y última vez. En La dona (noviembre 1982) grandes figuras femeninas de Sibilas, Selenes, Anteas.... ocuparon el espacio pictórico reivindicando derechos, en este caso los que afectan a la mujer. Contrastes (1992 ? 1997) supuso un periodo de siete años lleno de miniseries independientes y obras aisladas. Con Bereshit Bará (1997 ? 1999), sugerente título que alude a las primeras palabras del génesis y cuyo significado es 'En el principio creó', los lienzos se llenan de formas abstractas combinando fuerza, intensidad y profundidad al construir signos y caligrafías rodeadas de misterio y envueltas en colores pastel contrastados por el negro. Los Inmortales (1999 ? 2001) la componen 21 cuadros en los que se funden tres formas artísticas: la música, la poesía y la pintura. Archipiélagos (2001 ? 2006) son formas que se organizan sobre módulos, los cuales se articulan entre sí pudiendo el espectador cambiar su ubicación y transformarlos en otros significados diferentes. En Sueños del Alba (2007), la última, llama la atención la energía, la seguridad, la fuerza y el ritmo frenético de sus trazos rojos, ocres y negros destacándose sobre el blanco fondo.

Una exposición imprescindible para conocer mejor la pintura y la personalidad de Aurora Valero. Y, como complemento, hay que destacar el interesante catálogo con una introducción panorámica de Fina Godoy y en el que, de forma muy original, cada una de las etapas reseñadas anteriormente viene acompañada de la crítica que en su tiempo tuvo.

(*) obra de sus inicios.

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