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Arte y Libertad

Año VIII - Número 46

Actualizado a 29/05/2011

Pablo Palazuelo (1916 - 2007)

Caliope

A falta tan sólo de unos pocos días para cumplir 91 años, el pintor, grabador y escultor Pablo Palazuelo, una de las figuras claves del arte español de la segunda mitad del siglo XX, nos dejó el pasado octubre.

Los primeros pasos artísticos de Palazuelo se dirigen hacía la arquitectura que estudia en Madrid y luego en el Royal Institute of British Architects de Oxford. Pero, en 1939 decide dedicarse exclusivamente a la pintura y al acabar la Guerra Mundial se traslada a París, ciudad en la que residiría hasta 1969, año de su regreso a Madrid. En la ciudad de la luz su trabajo evoluciona hacia la abstracción, o la no-figuración, como él mismo considera que debería llamarse, y se adentra en una geometría pulcra y minuciosa con una concepción muy personal y un admirable sentido del color, constantes estas que estarán siempre presentes a lo largo de toda su carrera. Su obra escultórica, iniciada en 1954, se identificará plenamente con sus pinturas, grabados y dibujos, llevando a las tres dimensiones sus formas geométricas planas. 'Mis esculturas', señala Palazuelo, 'son un desarrollo de mi trabajo sobre el espacio, trasladado de las dos a las tres dimensiones. Es cierto que el espacio es la bestia contra la que luchamos los artistas. La superficie sobre la que trabajamos, lienzo, acero u hoja de papel, no es un espacio plano, sino un espacio en abismo'.

El color, un elemento que introduce en sus trabajos bidimensionales, no está presente en sus esculturas ya que la variedad de materiales le proporcionan los espacios de color que necesita. En la pintura, los colores los imagina antes de introducirlos como símbolos de los dinamismos profundos entre la energía psíquica y la material. El blanco, el negro, el rojo y el amarillo forman la «tetralogía fundamental», activa, de su pintura, en la que con cierta intermitencia aparecen el verde y el azul. En épocas iniciales, sin embargo, predominan los colores terrosos y grises.

Pablo Palazuelo concebía el arte como un camino para dar salida a los problemas humanos. Sus referencias a la historia de la pintura son continuas. La geometría es el aspecto central de su trabajo ya que consideraba que todas las formas que vemos son geométricas, la geometría está en el origen de la vida, que es lo más inventivo e interminable que conocemos. Tener una visión de las estructuras que se hallan contenidas en otras estructuras, ver las formas nuevas en potencia, ver las posibilidades de generar otras formas, de experimentar el paso de unas formas en otras a través de las metamorfosis, ver lo que crece como una planta. Las formas geométricas con las que trabajo también se desarrollan a través de un proceso o movimiento metamórfico de muy larga duración, y por ello se puede decir que esas formas son abiertas y permanecen abiertas y predispuestas para la transformación.

En general, hasta ahora, la obra de Palazuelo no ha recibido el reconocimiento esperado y las razones de este desconocimiento son diversas. Para algunos es fruto de una concepción de la abstracción excesivamente lineal, que arranca con las experiencias postimpresionistas y que en los años sesenta logra sus últimas consecuencias con el minimalismo, lo que ha hecho que otro tipo de prácticas y de estéticas, como las suyas, que han interiorizado sus principios de manera heterodoxa, hayan quedado parcialmente ignoradas.

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