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Arte y Libertad

Año VIII - Número 44

Actualizado a 18/07/2010

AMËRICA

12 de Octubre, Día de la Hispanidad

Antonio Monzonís

Descubrimiento de América. Grabado

Descubrimiento de América. Grabado

En el Descubrimiento de América corresponde el éxito por entero a España, sea o no sea Colón español, aun teniendo en cuenta las visitas esporádicas que hicieron los escandinavos. Lo explica fácilmente la ignorancia que existía en la Europa antigua y en la Edad Media, con respecto a los mares, sobre todo el Atlántico, ya que era un mar excesivamente vasto para que nadie se aventurase en aquellos tiempos a navegar sobre él. Con relación a Colón, fue un error geográfico, según las teorías, lo que le llevó a América cuando lo que buscaba eran las costas de Asia.

Hay que reconocer que los escandinavos se acercaron cinco siglos antes que Colón a las costas de América, pero estos primeros contactos permanecieron ignorados para la mayor parte de Europa. También es claro que alguna nave europea o japonesa, tocase en las costas de América, entra dentro de la posibilidad, así como que los marinos vascos tocaran las costas de Terranova, pero estos hechos carecen de transcendencia ante la magnitud del Descubrimiento. Después de él se hicieron una serie de viajes y tuvieron lugar descubrimientos muy interesantes, todos ellos aumentaron el conocimiento del continente americano.

Igualmente hay que destacar que acuciados por el ejemplo de España, otros países organizaron expediciones, todas ellas formadas por gentes audaces que realizaron temeridades. A partir de la mitad del siglo XIX surge en la misma América la curiosidad por explicar su pasado y sus culturas indígenas.

El estudio de los pueblos americanos presenta muchas dificultades, por la desaparición de muchas razas indígenas, las profundas modificaciones y el rápido asentamiento de las gentes migratorias que han ocupado el lugar de las autóctonas, ha complicado mucho el problema. Nos vamos a referir pues a los auténticamente indígenas americanos, anterior a los contactos europeos.

Bien puede decirse, prescindiendo de todos los elementos humanos que entraron a formar parte de la población en épocas remotísimas, que cuando ocurrió el Descubrimiento, los pueblos que la ocupaban aislados de la humanidad, formaban una raza distinta. Se le ha denominado raza cobriza, por el color de la piel, pero hoy se le ha dado el nombre de raza americana solamente. A estos individuos que se les llama indios, fue debido a un error de Colón, que así les llamó pensando que había llegado a la India. Hay algunos etnólogos que usan la palabra amerindios para designarlos.

Antropológicamente los americanos se pueden distinguir por los siguientes caracteres: piel oscura o ligeramente amarillenta, cabello negro y lacio, y de sección casi circular, escaso desarrollo de pelo en la barba y falta absoluta en las mejillas y cuerpo, cráneo variable. En la costa norte del Pacífico y Perú, son de la extrema braquicefalía, y en los esquimales la extrema delicofalía, carencia de olor racial, ojos color pardo oscuro, conjuntividad amarillenta y con ligera tendencia a la inclinación, mandíbulas fuertes, pómulos prominentes, nariz desarrollada recta, estatura regular mas bien alta, aunque con grandes variaciones, desde la baja de los fueguinos hasta la alta de los patagones, pies y manos pequeños.

Por la inmensa variedad con respecto al cráneo, dentro de una misma tribu, no ha sido posible reunirlos en una clasificación antropológica sencilla. Según varios etnólogos, mientras unos admiten ocho tipos de razas aparte de los esquimales, otros admiten once, ésta corresponde a la de Imbelloni (1.941) que parece la más compleja, a saber: esquimida, plánida, colimbida y apalachida en América del norte, penetrando en el centro, istmida, amazónica en el Sur y Antillas, láquida y pámpida en el continente meridional, las razas ándida y féquida, tienen representantes en toda América.

Donde mejor puede apreciarse la personalidad de los americanos es en la lengua, sus hablas forman un grupo sin analogías con el resto de los distintos continentes. Al lado de su unidad general morfológica y fonéticamente hablando, muestran una inmensa variedad. Verdaderamente hay una complejidad lingüística enorme, sólo en el Amazonas se hablan más de mil lenguas distintas. En realidad los americanos superan a las de los demás continentes juntos.

En el orden religioso destacan, el chamanismo y el politeísmo. Su distribución en clanes con frecuencia al matriarcado, sólo en algunos casos llegaron a crear algunos tipos superiores de organización con los Estados de Centroamérica y de la zona pacífica de América del Sur.

En cuanto a la cultua material, no todos los pueblos supieron hacer grandes avances desde el salvajismo, sin embargo y según las zonas geográficas, no sólo conocían la cerámica, el tejido, la metalurgía, sino que conocían la arquitectura, como los mayas, aztecas, chibchas, quechúas y aimaraes, teniendo un desarrollo especial. Los mayas incluso llegaron a la escritura fonética, pero la ciencia apenas existió. No llega a conocerse la rueda. La horticultura de plantas domésticas surgió independiente de la agricultura del viejo continente.

En la época del Descubrimiento pueden apreciarse comarcas que no habían pasado del Neolítico y otras se hallaban en la Edad de Bronce, llegando algunas al salvajismo. En 1.889 se exhibieron unos salvajes fueguinos que practicaban el canibalismo. Eran superiores las civilizaciones a las de los negros, pero inferiores a los mongoles. Lo poco que se conoce del pasado de la mayoría de los pueblos americanos, hace imposible un estudio de las evoluciones y modificaciones al estilo del que se ha hecho de los pueblos asiáticos y europeos.

Es imposible clasificarlos, ni por razas, ni por idiomas ya que sólo se haría en un número reducido de familias, ni tampoco por sus culturas, tienen el inconveniente de prescindir de sus afinidades étnicas, pero siguiendo un sistema mixto, dentro de las zonas norte, centro y sur, podemos agruparlos de la siguiente manera: En la zona ártica de Norteamérica, el pueblo esquimal y sus vecinos los atapascos y en la costa del Pacífico con un gran número de tribus, agrupándolas con los pueblos del noroeste los salish, en la parte meridional los pueblos californianos.

En la zona Atlántica la familia algonquina, la iroquesa y la muskoki. En las praderas del interior los dakotas o sioux, el grupo caddo y en las mesetas de occidente los shoshones y los shahaptianos. Hacia el sur el grupo yuma, ya en territorio mejicano la familia pima-nahuati, figurando los aztecas, chichimeca, otomi, tarasca, totoneca, mixteca y zapoteca, y más al sur los maya-quiché, chorotega, sumo-misquito y chibcha.

En el cono sur tenemos los tupi-quaraní en la meseta brasileña, la caribe y la arawae. En Orinoco y alto Amazonas los tucanos y los panos, en la zona Boliviana los chiquitos, ya más al sur están los diagnitas o calchaquies, lules, matacos, y los guaicurries al norte. Los charruas en el Uruguay y los querandies en el Rio de la Plata, en Chile y los pampas, a los araucanos o mapuches y los puelches en la zona atlántica, más al sur los patagones de estatura entre la más elevada del mundo y ya en la Tierra del Fuego, los fueguinos.

De la prehistoria están los estudios muy atrasados, que es de donde podríamos conocer el origen del hombre americano. Hay una serie de restos humanos hallados en distintas partes que dan cabida a grandes suposiciones, pero son dudosos por ser grande su parecido a los indios históricos y a pesar de varias teorías que sostienen algunos científicos debido a estos hallazgos, no permiten conceder valor científico a la pretendida antigüedad. Hay que pensar que la Prehistoria se terminó con el Descubrimiento y el contacto con los europeos fue funesto para los indígenas, especialmente del norte.

En cuanto a hallazgos de restos de hachas de mano del Paleolítico, etc. escasearon bastante. Igualmente se han encontrado algunos restos de animales que se creen pertenecen al Cuaternario. La gran incógnita es el origen de la raza americana, si procede de grupos asentados del exterior o si realmente es una raza autóctona, cuyas costumbres no están influenciadas por el asentamiento de otras tribus del resto de los demás continentes.

Por otra parte faltan en este continente los monos antropoides, actuales fósiles que pudieron justificar una evolución singular del hombre americano. No queda otra explicación que la de suponer que en otros tiempos había un camino de tierra, hasta llegar a América y que el hombre, partiendo de alguna región del antiguo continente, llegaría ocupándola y elaborando aquí su cultura.

La antropología siempre ha constituido una ciencia que ha interesado mucho al hombre, por el ansia de saber su origen, de donde viene y como se ha ido desarrollando a través de los siglos y sobre todo en que continente por intermedio de la Edades y de las diferentes culturas que ha ido descubriendo.

El descubrimiento de fósiles, huesos, herramientas, etc. ha constituido un material muy importante para poder establecer una identificación del hombre primitivo y se ha podido comprobar la gran variedad de la raza humana, en cuanto a complexión, físico, piel, color, forma del cráneo, etc. así como la gran existencia de variaciones, que han creado unos grupos étnicos ilimitados, resultantes de la mezcla de razas. Los pueblos del Perú no nos han dejado ningún escrito, sus quipus permanecen mudos y su arte tan copioso nos ofrece más preguntas que respuestas. En este vasto pueblo de vivas tradiciones, ocho años después del Descubrimiento se levantaron unas actas de las investigaciones llevadas a cabo por los humanistas españoles que acompañaron como funcionarios de la Corona a los conquistadores, se encuentran en el Archivo de Indias de Sevilla.

Es notable las estructuras que se encuentran en Perú, semejantes al periodo histórico de Babilonia, que se impuso el quichú, en todas estas tierras, como idioma oficial, fomentándolo las misiones españolas y extendiéndolo hasta la Argentina. Un lugar interesante donde podemos apreciar las diferencias físicas de los hombres y también la unidad de la especie humana, es el Museo de Historia Natural de Chicago, donde están representadas en bronce, (101 esculturas), los diferentes tipos humanos de todos los rincones de la tierra, lo mismo de la Tundra helada como la bailarina Balinesa.

En cinco años alrededor del mundo, la famosa escultora notable Malvina Hoffman, plasmó en estas figuras, con una labor impresionante lo más característico como hemos dicho. Topó con hombres del desierto, isleños, remotos moradores de cuevas, etc. formando una heteróclita variedad de subtipos nacidos de su mezcla.

Este pequeño ejercicio de narrativa, es una recopilación de notas que he ido tomando de varios libros sobre las razas humanas. En algunos momentos he recopilado, en otros he improvisado después de una pequeña lectura y en los más he anotado directamente, pero a pesar de ello lo considero una pequeña labor de investigación, aunque muy pequeña comparado con la inmensa bibliografía que existe sobre esta materia.

Entre los libros que he consultado están:

? Las Razas Humanas (América) del Instituto Gallach

? Pizarro (Sigfried Huber)

? Los Navajos (Cryde Kluckhorn)

? La Enciclopedia del Mundo (Durvan)

? Diccionario de la Lengua Española (Real Academia Española 2.001)

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