Año VIII - Número 44
Actualizado a 18/07/2010
Antonio Monzonís

En mi viaje a Tortosa en días pasados, con motivo de una excursión, visitamos la catedral. Me preparé mi bloc de notas y decidí hacer una pequeña semblanza de esta Seo que me impresionó. Aparte de mis anotaciones he contado con la ayuda del Deán de la catedral, que al verme tan afanado en recopilar datos, se ofreció a darme algunas notas y tengo que mencionar que me fueron de gran utilidad. En esta semblanza sólo me ocupo de relatar el arte que la envuelve que es el fin que yo persigo.
La catedral de Tortosa está dedicada a Sta. María y se levanta sobre un solar enlazado con los primitivos templos paganos de antiguas civilizaciones, allí también estuvo emplazada la primera iglesia cristiana de Tortosa. La primera catedral de estilo románico le siguió a una mezquita mayor construida por los árabes, tardó veinte años en construirse y su consagración fue en el año 1178, asistiendo los reyes de Aragón D. Alfonso II y Dª Sancha. Las obras de la Seo actual comenzaron en el año 1347 y fue muy lenta su construcción, haciéndose en dilatadas épocas. En 1438 se colocó la clave del prebisterio. En 1621 dio comienzo la construcción de la última navada, terminándose en 1708. Las obras de la fachada se interrumpieron en 1757.
Desde el mirador de la parte izquierda del castillo-fortaleza, hoy Parador Nacional, divisamos una vista de la ciudad atravesada por el caudaloso rio Ebro y en primer término la catedral, edificio compuesto por una sola nave central, terminada en un ábside octogonal con arbotantes que lo sujetan y pilastras que sostienen su fábrica hecha de isódomos, vanos de puro estilo gótico catalán, que dan su tenue luz al interior a través de placas de alabastro en su parte baja y en los ventanales altos del ábside, los típicos cristales multicolores sobre dibujos distintos que forman cada ventanal; la piedra es tallada recta y en cada esquina de la unión de dos lados del octógono, se yerge hacia arriba, sujetando los arcos rampantes, unas columnas también octogonales cortas y anchas adosadas y en cada lado su adorno es un arco gótico clásico. Termina con una especie de tambor octogonal siguiendo la linea, con linternas góticas, rematados en cada vértice con gárgolas satíricas de animales simbólicos; igualmente cada columna adosada.
La fachada principal está compuesta por columnas dóricas de quince metros de altura, aproximadamente, con varias hornacinas en diferentes estilos, tres vanos conducen a su interior compuestos por columnas dóricas lisas y las centrales estríadas de mármol jaspeado ocre y rojo, adinteladas. En su interior, el templo consta de tres naves de cinco tramos, con girola de doble deambulatorio y siete capillas absidales. El ábside interior forma un hemiciclo que circunda el prebisterio y consta de diez columnas que sustentan nueve arcos, formando ojivas y nervios de corte delicado, con doble rotonda; anecdóticamente se le llama el palmeral
por su efecto.
La disposición en general es uniforme, aunque variada en algunos detalles. Las tres bóvedas son de crucería y arcos apuntados. Dado que en la época de la construcción de esta Seo el arte ojival había llegado a su plenitud y por la sencillas y proporciones admirables que tiene, la hacen una obra maestra del gótico. La parte exterior del ábside, como hemos dicho, está revestida de abortantes, contrafuertes y cornisas, pero se halla sin terminar, pues le faltan los detalles ornamentales que figuran en el proyecto de Basques de Montblach.
La fachada es de gusto greco-romano y está construida por grandes pilastras de estilo compuesto, que encuadran tres puertas ornadas con frontones partidos y otros detalles de estilo barroco. Para su construcción se emplearon piedras de las canteras de Flix, Ribarroja, Vinebre y Ascó, que fueron conducidas en barcazas por el rio.
En su interior hay una pila bautismal octogonal, que en cuatro lados figura el escudo de Benedicto XIII, procede del castillo de Peñíscola, su estilo es del siglo XV. Hay un sepulcro de Juan de Gerona con sarcófago de alabastro, de estilo gótico florido, con detalles de transición. Políptico compuesto de veinticuatro paneles, de estilo bizantino representando escenas de la vida de Jesús y de la Virgen. En el centro figura una imagen con doselete, talla del siglo XIV. Hay una capilla de la familia Boteller en el ábside, de estilo gótico florido; su puerta aparece dividida en tres secciones por dos columnas salomónicas de mármol, con elementos alusivos al escudo de armas de la familia. Los púlpitos son de piedra, con figuras de bajo relieve, algunas están mutiladas, son de estilo ojival del siglo XV. El altar de Nuestra Señora del Rosario es de estilo rococó con motivos alusivos a los misterios.
La capilla del Sagrario forma un cuerpo independiente de la catedral en el lado noroeste del claustro. Para su construcción en 1829-1844 se derribó la parte más antigua de la catedral. Es de estilo renacimiento, construida con jaspes del país. El sagrario forma un bello templete de estilo dórico puro. La Sacristía Mayor del siglo XVIII, tiene forma hexagonal, con pilastras corintias sobre las que se apoya la bóveda formando casquetes esféricos. Es de estilo renacimiento.
La Capilla de la Virgen de la Cinta, es de estilo renacentista con detalles barrocos, su aspecto es suntuoso por la calidad de los mármoles, jaspes, forjas, esculturas, pinturas y mosaicos. Las columnas laterales del frontis están coronadas por un capitel corintio de bronce dorado. Las pinturas de las bóvedas y de la cúpula son de Dionisio Vidal. Discípulo de Palomino, terminando el trabajo José Medina. La pintura mural del frontis es de Tomás Bayerri (1754). Los cuadros del crucero son de autor desconocido, pero se atribuyen a Espinosa.
La Adoración de los Reyes y el Misterio de la Purificación, son del pintor tortosino José Dolz (1825) y las pinturas que representan la Anunciación y el Nacimiento de Jesús, son del valenciano Vicente López, sobre copias de Meng. Los originales están en el Palacio Real de Madrid.
El Claustro es irregular, con alas techadas de madera sobre arcos apuntados. Es del siglo XIV. Su conjunto es notable por la corrección de sus lineas, hay elegancia y sobriedad de detalles. En el centro hay cipreses y alerces enormes. En los muros del Claustro se hallan empotradas cerca de medio centenar de laudas sepulcrales, verdaderas obras de arte escultórico y epigráfico.
En el lienzo de la pared de la Capilla del Sagrario está empotrada la famosa lápida trilingüe, recuerdo de los judios de la época visigótica (Latín, Hebreo y Griego). En el ángulo inmediato destaca la piedra llamada de los tres sellos
, que incluye tres óvalos con el escudo de la ciudad, una imagen de la Virgen y un hacha, que según algunos historiadores representa el privilegio de la mujer tortosina y según otros, la justicia o autoridad civil. Hay un ventanal visigótico con dos columnitas de pórfido. También hay en el claustro la puerta románica perteneciente a la sala refectorio de los canónigos regulares de San Agustín.
No visitamos el Tesoro Catedralicio, por lo que no puedo hacer mención del mismo con gran pena, ya que mi interés se centraba en ver el LIBER PONTIFICALIS
, único en el mundo, que completa el ejemplar del Vaticano.
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