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Arte y Libertad

Año VIII - Número 43

Actualizado a 29/05/2011

Antonio García. Fotógrafo

1841-1918

Manuela García

A. GARCÍA / FOTÓGRAFO DE S.M., Plaza de San Francisco, 10, Valencia. Cinco premios (tres medallas de oro) en varias Exposiciones. Primer y único establecimiento que posee cuantos elementos son necesarios para hacer con la mayor perfección toda clase de trabajos fotográficos por los mejores procedimientos conocidos hasta hoy. Retratos de todas clases y tamaños, desde el microscópico hasta el tamaño natural. RETRATOS INSTANTÁNEOS, especialidad para niños y para personas difíciles de retratar.

RETRATOS INALTERABLES GARANTIZADOS, especialidad para ampliaciones y toda clase de retratos que se desee la seguridad en su conservación. ESMALTES VITRIFICADOS INALTERABLES para medallones, lápidas, etc., etc. Especialidad en reproducciones ampliadas de un retrato pequeño hasta tamaño natural con igual perfección que si fuese tomado del natural. Vistas, cuadros, planos esculturas y cuanto trabajo se comprenda en este arte. PERFECCIÓN Y ECONOMÍA. Se retrata todos los días, de 9 á 4, preferentemente si está nublado.

Esta era la publicidad que Antonio García insertaba, en 1880, en el famoso Almanaque de Las Provincias. Lejos estaba ya aquel 1862 en el que la curiosidad ante un arte incipiente como era el de la fotografía y la posibilidad de conseguir mejores retribuciones económicas, le animaron a crear, junto a su amigo Hipólito Cebrián su primer gabinete fotográfico. Una aventura basada en el hecho de que la industria de la fotografía estaba en pleno auge debido, entre otras cosas, a la moda de la tarjeta de visita con fotografía. En 1865, Cebrián y García rompen su colaboración y empieza una nueva etapa, esta vez en solitario, para Antonio García

Hacia finales de la década de los setenta se produciría el encuentro entre Sorolla y Antonio García. Un suceso que repercutiría decisivamente en la vida de ambos. Como es bien sabido, Sorolla contrajo matrimonio con Clotilde, una de las hijas del fotógrafo en 1888 época en la que el estudio fotográfico de A. García era el mejor de la ciudad. Su receta para el éxito era, como recomendaba en una carta a Sorolla: Conocer los gustos y las tendencias de los clientes para entrarles por ellas. Clientela que era tanto institucional como privada. La Diputación le encargó, en 1888, un álbum fotográfico para enviar a la reina como recuerdo de la visita que había realizado a Valencia. Poco más tarde, en 1895 sería la Facultad de Medicina la que le encargaría la elaboración de una galería de retratos de sus miembros más ilustres. Así mismo fue el encargado de hacer el retrato oficial de la Virgen de los Desamparados. Igualmente colaboró en muchas de las revistas ilustradas de la época.

En la primera década del siglo XX, García está en la cima de su carrera en la que nunca dejó de investigar las nuevas formas del lenguaje fotográfico. A su muerte, en 1918, sus herederos traspasan el gabinete que siguió funcionando, con distintos nombres, hasta 1960.

La exposición que nos presenta el Centro del Carmen, y que podrá visitarse hasta el 16 de septiembre, exhibe cerca de 400 obras, entre fotografías, álbumes, almanaques o negativos, que, en las cuatro partes de que se compone ?familia, ciudad, celebridades y retratos-, recoge una muestra de las imágenes tomadas por el artista a lo largo de toda su vida como fotógrafo. Tal vez si rebuscan en esas fotografías amarillentas que sus antepasados guardaron podrán encontrar alguna firmada por Antonio García. Y, también es posible que en las fotografías de personajes anónimos que se exponen en la muestra puedan reconocer a alguno de ellos. Inténtelo, ésta puede ser una forma distinta de pasar un rato divertido en los largos días de verano.

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