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Arte y Libertad

Año VIII - Número 43

Actualizado a 29/05/2011

Guerra, cine, libros y trabajo

Manuela García

A Román de la Calle, director del MuVIM, le gusta hacer lo que él, alguna vez, ha denominado tracas, es decir, presentarnos de golpe varias exposiciones. Y esto es lo que ha hecho al inaugurar cuatro muestras que, siguiendo las líneas de preferencia marcadas por el Museo, en este caso las dedicadas al diseño gráfico y la fotografía, van a llenar todo el periodo estival al que pondrán fin el 2 de septiembre.

Revistas y Guerra 1936 ? 1939, nos introduce en el mundo de la propaganda desencadenada durante el periodo bélico que vivió España y del que fueron una parte importante las revistas ilustradas. Como se puede leer en el catálogo que acompaña a la exposición: Muchas de estas revistas son objetos hermosos y a la vez violentos. Su elaboración refleja un alto nivel en cuanto a diseño y cultura literaria, incluso en los casos en los que fueron creadas en el frente por autodidactas y artistas-soldados. Y, por supuesto, si ninguna de las revistas que hoy se publican se pueden calificar de objetivas, mucho menos lo fueron las realizadas durante esa etapa que como finalidad, casi exclusiva, tenían la de la propagación de unas ideas y estuvieron editadas por organizaciones políticas o culturales adscritas a uno de los dos bandos en lucha. A lo largo de la contienda se editaron entre 1.500 y 2.000 publicaciones periódicas que, en general, se distribuían de manera gratuita. En ellas se dieron cita escritores, artistas plásticos, fotógrafos y tipógrafos, comprometidos en una actividad creadora esencialmente experimental, cuyas fuentes y estilos resultan increíblemente variados. La riqueza y variedad que ofrecen contrasta con la escasez de materiales y recursos entre los que discurría la vida diaria.

Imágenes para el cine: Eduardo Muñoz Bachs. Valencia 1937-La Habana 2001. Se trata aquí de recobrar la obra de este valenciano, relevante cartelista, afincado en Cuba tras la emigración de sus padres al termino de la guerra civil española y que fue uno de los fundadores del Instituto Cubano del Arte y de la Industria Cinematográficos. A partir de 1959, año de la Revolución cubana, surgió en la isla una nueva forma de entender el cartel cinematográfico, lejana a la estética e intenciones hollywoodienses imperantes hasta ese momento. Como Raquel Pelta dice, este no es un hecho aislado sino que se inserta dentro de un proceso mucho más amplio en el que la cultura se entendió como un elemento fundamental para el desarrollo de la nueva sociedad nacida del proceso revolucionario. Muñoz Bachs, que comenzó realizando dibujos animados durante la dictadura de Batista, tras la Revolución castrista fue uno de los renovadores en el terreno del diseño gráfico, llegando a crear más de dos mil carteles en los que supo conciliar las más innovadoras propuestas gráficas con el gusto popular.

Imágenes para una renovación: Pablo Ramírez y el libro ilustrado en los años 50-60. La tercera de las exposiciones está dedicada a la obra de Pablo Ramírez. Un diseñador que formó parte de una generación de ilustradores que no tuvieron ningún complejo en dedicarse a un arte considerado como comercial, la ilustración de libros, al que ellos con sus propuestas renovadoras modernizaron para adecuarlo a los nuevos estilos de vida de los años 50 y 60. Para los que, como yo, peinamos ya muchas canas, sus diseños para la editorial Molino de los años cincuenta, sobre todo la serie negra de su Biblioteca Oro o las aventuras del oeste de Zane Grey, estas en la Editorial Juventud, forman parte de los recuerdos de nuestra juventud.

WORK (Changing Faces), la última muestra, es el resultado de la propuesta de seis fotógrafos europeos, seleccionados por la Red Internacional de Investigación, para desarrollar un proyecto que debía reflejar problemáticas como la movilidad geográfica del empleo y de la fuerza del trabajo dentro de las nuevas fronteras europeas.

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