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Arte y Libertad

Año VIII - Número 43

Actualizado a 29/05/2011

Mi adiós a don José Luis León Roca

Alberto Requena

León Roca.  Residencia de Viver.Foto: Paco Carsí

León Roca. Residencia de Viver.Foto: Paco Carsí

El primer contacto que tuve con la Casa Museo de Blasco Ibáñez fue al día siguiente de su inauguración, en junio de 1997, enterado por la prensa. Tuve una gran alegría, dada mi ferviente admiración por nuestro Blasco. Al año siguiente y con ocasión del primer aniversario, conocí a don José Luis y también a Paco Carsí, del que me precio de ser amigo y estoy muy orgulloso de ello.

Don José Luis me impresionó desde el primer momento, por su serenidad, bondad y señorío (¿Por qué será que los grandes hombres como él suelen ser así?). Enseguida intimamos, su figura con su venerable barba blanca me impresionaba y su ?insisto- serenidad inspiraba tranquilidad, paz y mesura, coincidíamos en ideas y forma de ver la vida, si bien yo soy bastante menos sereno que él.

En años sucesivos, coincidiendo con que el mes de junio pasaba mis vacaciones en Cullera, acudía a aquellas entrañables Vesperales en la Casa Museo, con las que tanto gozaba, ya que me sentía en mi ambiente, entre blasquistas. ¡Y cómo gozaba también don José Luis! ¡Cómo se reía con mis chistes y disparates! ¡Cuánta moral me daba, alabando mi afición por Blasco!

Más tarde, influido por el liante de Paco, me animaron a escribir artículos cuando empezó a publicarse nuestro periódico, otro motivo más para estarles agradecido.

Por todo esto, don José Luis, gracias de corazón. Estoy seguro de que debe existir un Parnaso donde los Grandes Hombres estarán reunidos y, por supuesto, usted llegará allí. No olvide presentarle mis respetos a don Vicente cuando se reúna con él.

Hasta siempre, querido amigo, y gracias por todas sus bondades.

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