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Arte y Libertad

Año VIII - Número 43

Actualizado a 29/05/2011

Desde Alzira al Vaticano

Roberto Cifre

El banquero de Dios (Algar. Alzira. 2006), última novela, por ahora, de Bernat Montagud es un libro singular y provocador que se despega o no de la línea historicista a que nos tiene acostumbrados. Los escándalos y misterios en relación con las finanzas del Vaticano, hace unos pocos años, ocuparon los titulares de los periódicos. No ha quedado todo claro. Aparecían en la trama cargos de la Iglesia, masones, mafiosos y gánsters entremezclados con gente bienintencionada y honorable. Silver Kane llamaría a todo esto cócktail explosivo.

Bernat Montagud, como hiciera E.A. Poe en El misterio de Marie Roget se inspira en aquellos hechos para ofrecernos una buena novela de intriga y acción.

Como en el caso del autor de El cuervo, una obra de ficción, paradoxalmente puede arrojar luz sobre la realidad. Los nombres de los personajes son otros: Martelli, Banco Laurenciano?pero fácilmente reconocibles y mezclados hábilmente con otros reales. La trama, de sobresalto en sobresalto, cambia a menudo de escenarios y países, no faltando las tierras levantinas.

El libro es un violento alegato contra la manipulación del ideario cristiano o simplemente social; la manzana podrida o el signo negativo ante un paréntesis que pueden cambiar el rumbo del cesto o de la progresión.

La novela, muy polémica y discutible, puede resultar incómoda a algunos sectores de la Iglesia, pero apenas a los financieros: Los primeros tiene su código de moral y ética, los segundos, no.

In memoriam Fletcher Knebel: una novela que se lee de un tirón.

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