Año VIII - Número 43
Actualizado a 29/05/2011
Mª Ángeles González Gudino
Mª Ángeles ónzález Gudino
Un año más nos encontramos reunidos, a fin de celebrar
el 7º aniversario del periódico Arte y Libertad
. Algo en común tenemos todos los presentes: nuestra admiración por la figura del periodista, fundador de Pueblo
, político republicano y regionalista, y gran novelista valenciano, Vicente Blasco Ibáñez. Una de las figuras valencianas más sobresalientes de finales del siglo XIX y principios del XX, con proyección universal, como lo demuestra la cantidad de idiomas a los que fue traducida parte de su obra y que abarcan del francés al inglés o al alemán, del italiano al portugués, y del ruso o polaco al chino. Obra que en gran parte está dedicada a su Valencia natal, presente desde sus relatos cortos, a su novela histórica o a sus novelas de corte costumbrista, y en las que plasma, con una descripción impecable la sociedad valenciana de su tiempo, los hechos más sobresalientes de nuestra historia o a alguno de nuestros personajes más sobresalientes Es fundamentalmente su novela costumbrista la que podemos catalogar como una novela inminentemente realista, lo que le valdría el sobrenombre de El Zola español
y con unas características propias que no pueden catalogarse dentro de las corrientes literarias españolas del momento. Y con ella lleva el nombre de Valencia, más allá de sus fronteras.
Un hombre que políticamente supo arrastrar a las gentes valencianas de tal forma que a sus seguidores se les conoció como blasquistas
, que políticamente en varias ocasiones, y desde bien joven, fue procesado y emigrado y 6 veces consecutivas elegido Diputado en el Congreso, acta a la que renunciaba en 1.909, para viajar a la Argentina y cuya obra fue llevada a la pantalla en múltiples ocasiones. Baste recordar aquella película del cine mudo Sangre y Arena
, que el mismo dirigiría. Trabajador incansable, amante de la libertad, comprometido con la enseñanza y la cultura, dejó para Valencia, en su obra literaria parte de su Historia.
Arte y Libertad
veía la luz por primera vez el 3 de Mayo del año 2.000. Nacía gracias al trabajo de un equipo humano, admirador de Blasco, a cuya cabeza se encontraba José Luís León Roca, con colaboradores de la talla de Paco Carsí, y lo hacía como publicación bimestral, con formato de periódico, en recuerdo de aquel que fundara Blasco Ibáñez y concebido con una doble finalidad. Por una parte mantener el recuerdo de Blasco Ibáñez, a través de la divulgación de su vida, para mejor conocer al hombre, y de su obra, y por otra dar a conocer la grandeza de Valencia, a través de sus hombres, de sus monumentos, de los progresos realizados en el campo de la cultura y en general de todo aquello que pueda interesar a los valencianos, tanto del pasado como de la más pura actualidad, y todo ello hecho desde una publicación independiente de librepensadores, con ausencia de motivaciones políticas.
Y a Fe, que cumplió su cometido desde su primer número, como lo demuestra que aquella tirada inicial de 2.000 ejemplares se haya convertido en los 8.000 actuales y el aumento de su contenido, pasando de las 4 páginas iniciales a las 24 de hoy en día. Estas cifras hablan por sí solas y son el mejor ejemplo de la gran aceptación que tuvo y ha mantenido la publicación. Y lo mejor de todo, que ha sabido mantener su libre pensamiento, sin dejarse influir por tendencia política alguna. Pues solo en libertad y prosperidad se puede desarrollar la Cultura
Decía la editorial del 3 de mayo de éste año, al cumplir en ese día los 7 años: En cuanto a la Ciudad de Valencia, que duda cabe que la ciudad cada día se acerca más al ideario que tenía Blasco Ibáñez de convertir Valencia en la nueva
Atenas del Mediterráneo
. Una Ciudad floreciente y luminosa, abierta al mundo, en la que destaca su riqueza de ciudad histórica y la modernidad de su arquitectura más reciente. Y por encima de todo, la amabilidad de sus gentes.
La nueva Atenas del Mediterráneo
Yo a ello añadiría: -una Ciudad que ha sabido, al fin, reconocer la valía de uno de sus mejores hijos, que llegó a recibir el reconocimiento exterior antes que el de sus propios conciudadanos, aunque nunca lo olvidaron, y que hace 101 años recibía el nombramiento de Miembro de la Legión de Honor
francesa. Cosa ésta que no me extraña, porque me parece reconocer en él ese espíritu enciclopedista que llevaría a Francia a terminar con una Monarquía absolutista para dar paso a una República participativa, que si bien dejó mucho que desear en sus primeros años, sentó las bases para el establecimiento de la actual República Francesa. Revolución Burguesa, muy alejada en sus planteamientos de la posterior Proletaria, y cuyos frutos se extenderían más allá de su país de origen, pudiendo decirse que el pueblo norteamericano, en su independencia, y hasta la actualidad, sigue las normas de aquella Revolución. Es hijo adoptivo de ella. Una Revolución en la que en sus librepensadores primaba ante todo el sentido de libertad y la sensibilidad hacia la educación y cultura de su pueblo, y yo me atrevería a decir que el respeto hacia el ser, como individuo, humano-.
Y Blasco Ibáñez se involucró en los problemas de la sociedad de su tiempo y manifestó su deseo de extender, en su tierra, la educación y cultura entre sus conciudadanos. Hoy parte de su ideario para la Ciudad de Valencia, lo hemos visto cumplido con la proliferación de las Universidades Populares y las Bibliotecas públicas, alcanzando ya a todos sus distritos y llegando más lejos, al cubrir buena parte de sus barrios. Y en ese ideal de convertir a Valencia en la Atenas del Mediterráneo, estamos, cogidos de la mano, nuestro Ayuntamiento, y mayoritariamente los ciudadanos valencianos, pues solo gracias a estos, apoyados por nuestra más cercana institución, puede conseguirse tan ambicioso fin. Una muy pequeña muestra de esta decisión, por parte de todos, es la gran proyección internacional que ha alcanzado Valencia en los últimos años y la intensa vida cultural que en ella puede encontrar, si la busca, cualquier ciudadano.
Para mí una Ciudad es grande, cuando es capaz de dar grandes hombres y sabe reconocerlos. Uno de ellos es sin duda Blasco Ibáñez y hoy, gracias a la sensibilidad del Ayuntamiento de Valencia y al esfuerzo de gente como León Roca y Carsí la Ciudad dispone de una Casa Museo de Blasco Ibáñez, desde la que se impulsa el centro de estudios León Roca y se apoyan iniciativas como la de Arte y Libertad
.
Pero volvamos al periódico, pues hoy es él, el verdadero protagonista, ya que de nuevo cumple años.
Una de las secciones que considero de sumo interés, lógicamente desde mi punto de vista, y teniendo en cuenta que todas son interesantes, es la titulada Oro viejo
, en la que, de lo que se trata, es de recuperar textos de Blasco poco divulgados y difíciles de encontrar, como en ella misma se dice. Y así, gracias a ella, en este último año, hemos podido deleitarnos con la lectura de pequeñas narraciones, de trasfondo histórico, pertenecientes a su época de estudiante de Derecho, o incluso me atrevo a decir, alguna de ella anterior, y en la que se traduce su temprana relación con el fundador y los primeros miembros de la Sociedad de amadors de les glòries valencianas
, vulgarmente conocida como Lo Rat Penat
. No se si sabéis, que es norma muy antigua en esta Institución el que sus publicaciones se realicen en valenciano, de forma que si entregas una obra en castellano te comprometes además a su traducción. Norma esta que no es de extrañar en la que fuera la impulsora de la Renaixença de las letras valencianas
.
De estas narraciones han llegado hasta nosotros en Arte y Libertad, Fatimah
La noche de San Juan
y La Torre de la Boatella
. Nos centraremos, si me lo permitís, en esta última por las características de la obra y la juventud de su autor, cuando la escribió.
La torre de la Boatella
, es una narración corta, de corte histórico, en la que se nos cuenta el asalto a la Torre de la Boatella, en la Conquista de Valencia. En ella se nos narra como Alí Jusef, señor moro de Valencia, llama a sus 9 hijos para juntos, ante el inminente asalto cristiano a la Ciudad, defender la torre de la Boatella, próxima a su palacio, para con ello defender Valencia y vengar el agravio que le infligió un caballero cristiano, embajador de Jaime I que tiempo atrás sedujo a su hermosa hija, dándoles cuenta de como encerró a su hija en profundo calabozo donde daría a luz al fruto de sus amores y como pensó matar a aquel hijo de su deshonra, pero por ser tal acto indigno de un valiente guerrero se lo mandó a su padre y que pronto este caballero estaría ante ellos al mando de los asaltantes de aquella torre. El relato prosigue contándonos los pródromos de la batalla final, la herida infringida por uno de sus hijos a Jaime I, el asalto a la torre y el fin de sus hijos y el mismo en aquella batalla, tragados por el fuego que consume la Torre de la Boatella, finalizando con la conquista de Valencia, la purificación de sus mezquitas y el bautizo y boda de su hija con el caballero del Rey. Oigamos de su mano el final de la narración: La nova cristiana no era altra que la filla dÁlí - Jusef, que obrigué sos ulls a la veritat. Estava de Deu que sa filla se casara ab l?aragonés. Los hèroes de la Boatella havien mort en defensa de sa pàtria, defensa gloriosa que la posteritat admira justament
En esta obra ya nos muestra Blasco su claridad descriptiva, tanto de los lugares, como de los hechos y los personajes. Su lectura te transporta a aquellos días de la Reconquista. Estas viendo al viejo Jusef con la misma claridad como si de una película se tratara. En la narración se pone de manifiesto el conocimiento de nuestra historia mezclándose en ella sentimientos de patria, honor, amor y venganza. El final es aleccionador: reconocimiento de la nobleza y valor del adversario, y triunfo final del amor.
Y todo ello maravillosamente descrito, lo plasmaba un niño que aún no había cumplido los 16 años y que ya merecía que su obra fuera conocida. Sería Lo Rat Penat
quien la publicaría, pero traducida al valenciano por su propio fundador Constantí Llombart, en el calendario de esta institución de 1.982 - 1.983. El original, escrita en castellano, se encuentra extraviada. Esta es, tal vez, la primera obra que fuera publicada y divulgada, de Vicente Blasco Ibáñez. Y mucho dudo que a la temprana edad que la escribió Blasco fuera mucho más que Bachiller. En ella encontramos muchas de las características presentes en las más difundidas obras de su autor: el conocimiento de nuestra historia, su riqueza descriptiva, su fluida prosa y su fácil y sugestiva lectura.
En mi profesión es curioso lo fácil que resulta una intervención, por complicada que sea, en manos hábiles y formadas. Parece que cualquiera pueda hacerla, pero eso es solo la apariencia. Eso mismo pasa con Blasco hace fácil su relato, por complicado que sea, llegando desde al mes erudito, al más lego, pues ambos imaginan, con la misma claridad, lo que pone en nuestras manos.
Solo me queda decir: Arte y Libertad
: Feliz cumpleaños... y que cumplas muchos más.
Enhorabuena y muchas gracias.
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