Año VIII - Número 43
Actualizado a 29/05/2011
Plató en Blanco y Negro
Montse Fayos

Cuando Paco Carsí y José Luis León Roca actuaron como extras en el 'Arroz y Tartana' de José Antonio Escrivá, Paco me decía: 'La figura de Don José Luis es muy cinematográfica, ¿no te parece??'
No podía haber sido más acertado el comentario. La imagen de este hombre genial y discreto al mismo tiempo (tan distinto de su adorado y excéntrico Blasco Ibáñez) siempre me ha traído instantáneas del séptimo arte a la cabeza. En su ceño fruncido he creído percibir desde al Hitchcock aficionado a los cameos (irónico, socarrón y agudo) hasta a un furibundo Orson Welles (sólo las personas con talento tienen esa mirada especial), o incluso al John Barrymore de 'Qué bello es vivir'. Pero la versatilidad de León Roca le ha hecho igualmente asemejarse en mi mente a la bonhomía de un Charles Laughton, un Henry Travers (de nuevo Qué bello es vivir) o un Buddy Ebsen. O por supuesto, la rapidez mental de un Groucho Marx, capaz de recoger un Oscar honorífico diciendo 'me lo dais porque sabeis que voy a palmar'. Y sin salir de España, por qué no un Fernan Gómez, un Berlanga o un Alfredo Landa en su etapa de madurez.
Para no desviarnos de la órbita de Blasco Ibáñez, diré que León Roca era para mí como ese Don Eugenio genial de Arroz y Tartana, que cualquiera de los actores anteriormente mencionados habría interpretado a la perfección. Don Eugenio es ese '¡comerciante hasta la muerte!' que ha sobrevivido a base de trabajo y honradez, y que no puede entender la codicia y la pereza de los más jóvenes. Toda una metáfora de la historia del mestre rellotger que cultivó su alma y su espíritu gracias a Blasco, llegando a superar a estudiosos e intelectuales.
Y resulta una broma absurda (parafraseando a Coll) que, cuando tengo ya la mano rota de escribir necrológicas de artistas y estrellas que nos han ido dejando, hoy me vea obligada a escribir la suya. Pero haré como él, me refugiaré en los preceptos de Don Vicente y hoy me quedo con ese precioso cuento, La vieja y el cinema, que nos enseña que, mientras la imagen de una persona permanezca en pantalla, siempre que la escena no se oscurezca, esa persona nunca morirá.
Por eso Don José Luis estará siempre proyectado en el cine de mi memoria. Esta tarde, sesión doble. en blanco y negro. Invito a quien quiera venir.
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