Año VIII - Número 43
Actualizado a 29/05/2011
Calíope

Se han cumplido veinticinco años de la muerte de Elena Ivanovna Diakonova, nombre verdadero de la que fuera musa de Salvador Dalí y uno de esos personajes fascinantes que surgieron en el mundo del arte europeo de entreguerras. Egoísta, manipuladora, posesiva o devoradora de hombres han sido algunos de los epítetos con los que se la ha calificado y aunque estuvo sentimentalmente unida con el poeta Paul Éluard y con Max Ernst su nombre ha quedado unido indisociablemente al de Dalí. Iniciada en el movimiento Surrealista por su primer marido, fue la inspiración de varios artista surrealistas entre los que se encontraban Louis Aragon, Max Ernst, André Breton y el propio Paul Eluard. En el "Diccionario Abreviado del Surrealismo, publicado en 1938, cuyos autores fueron Breton, Dalí y Éluard, se inserta la siguiente definición sobre Gala: "Mujer violenta y esterilizada".
El primer encuentro de la pareja tuvo lugar en 1929, en Portlligat, donde el entonces joven Salvador pintaba y pasaba sus vacaciones. Durante aquella corta estancia Gala tomó la decisión de dejar a su marido y quedarse con Dalí. Ella tenía entonces 35 y Dalí, 25 años. Él se enamoró a primera vista, pero fue Gala quien tomó una decisión firme: "Ya no nos separaremos nunca más".
A partir de entonces ella se convirtió en la modelo, musa y compañera inseparable de Dalí, quien solía decir que fue la que lo salvó de la locura y una muerte temprana. Más allá de su genialidad, el pintor era un hombre problemático, inseguro y desorganizado y fue Gala quien actuó como su agente e intermediaria entre el genio y el mundo real. Al dedicarse a dichos menesteres hirió muchas sensibilidades y fue acusada de materialista. Incluso se ha dicho que fue ella la verdadera «Avida Dollars» (juego de letras ideado por Breton con el nombre de Salvador Dalí que alude a su amor por el dinero). Gala encarnaba la figura de la mujer de sus sueños infantiles y el pintor cuenta que: "Su cuerpo tenía una complexión infantil, sus omóplatos y sus músculos lumbares la tensión de los adolescentes. La curva de la espalda, por el contrario, era extremadamente femenina y unía con gracia el torso enérgico y altivo a las finas nalgas que su talle de avispa hacía todavía más deseable".
Amante, mujer y musa inspiradora de Salvador Dalí, Gala fue un elemento esencial para la vida del artista de Cadaqués y su única realidad femenina. En violento contraste con Picasso, que vivió idilios apasionados con gran variedad de mujeres, Dalí hizo de Gala el centro de su amor, su pasión y su erotismo. Las numerosas pinturas que hizo Dalí de ella expresan su profundo amor, y son consideradas por algunos como las muestras más afectivas y sensuales de una mujer de mediana edad en el arte Occidental. Pero, tal vez como compensación, ella tuvo numerosas relaciones extramatrimoniales, a las que Dalí nunca se opuso y fue una mecenas para jóvenes artistas a los que, sobre todo en sus últimos años, hacía regalos caros.
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