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Arte y Libertad

Año VII - Número 42

Actualizado a 29/05/2011

Fuencisla Francés en contrastes

Manuela García

El vuelo

El vuelo

La Galería del Palau se encuentra en un primer piso de la calle del mismo nombre, lo que la hace un lugar recoleto al que hay que ir a buscar, por lo que a ella acuden los que realmente están interesados en ver sus exposiciones que, es preciso reconocerlo, siempre tienen una calidad tan alta que el viaje merece la pena. En estos momentos, y hasta el 31 de mayo, expone allí su obra la artista segoviana Fuencisla Francés.

Fuencisla encontró, un día ya lejano, la inspiración que habría de servir de hilo conductor a toda su trayectoria artística, un personalísimo lenguaje basado en tres elementos: el collage, el papel y la pintura. Lo interesante en sus exposiciones no es, pues, su impronta plástica sino la forma de tratarla ya que puede cambiar radicalmente en cada una de ellas. Así, si hace un año nos sorprendía en el Almudí con grandes lienzos desde los que unas constelaciones de pequeños fragmentos de papel irradiaban hacia los muros, como buscando más espacio e integrándose con ellos, ahora, en esta muestra que lleva como título Contrastes, crea dos instalaciones completamente distintas en las que despliega toda su imaginación. En el vestíbulo de entrada nos recibe un óleo al que ella, que no suele poner título a sus obras, ha llamado El vuelo. Ya en la sala una primera instalación en la que, sobre los muros de un inmaculado blanco, ha esparcido, a modo de esas constelaciones que constituyen el centro de toda su obra, una cincuentena de cuadros de pequeño formato distribuidos como a ella le gusta, formando un todo con las paredes que los sustentan y con un orden en el que el azar existe sólo en apariencia. A su lado, en claro contraste, tenemos la Caja negra en la que el blanco de la anterior se ha convertido en un tapiz negro que recubre las paredes y el techo con diez bastidores en los que cientos de diminutos recortes de papel forman un collage al que una iluminación fría, y negra, hace parpadear al tiempo que el acompañamiento musical, en la voz de Fátima Miranda con sus técnicas difónicas de efecto tan extraordinario, nos envuelven y nos transportan a un lejano universo. Por último, en un tercer espacio, un solitario lienzo en el que los fragmentos conforman figuras que surgen por sí solas, como explicaba Fuencisla en una entrevista.

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