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Arte y Libertad

Año VII - Número 42

Actualizado a 29/05/2011

Gigantes del Atlántico

Los paquebotes de la French Line

Manuela García

Cartel publicitario

Cartel publicitario

Una impresionante maqueta de grandes dimensiones del Normandie, uno de los mayores transatlánticos europeos y ejemplo de los más de quinientos paquebotes que, desde 1862 a 1974, cruzaron el Atlántico, ha atracado, hasta el 8 de julio, en el puerto del MuVIM para que todos los que alguna vez han soñado con embarcarse en esos cruceros de lujo y los que nunca lo han hecho, puedan adentrarse en los secretos y las aventuras de estos gigantes de la compañía francesa French Line. Y es que la celebración de la America?s cup ha traído a Valencia, no sólo la competición, sino una especie de guerra incruenta entre instituciones y museos para ver quien hace la muestra mayor o la más interesante, siempre con un mismo fondo: el mar y las naves que lo surcan.

La exposición del MuVIM refleja, a través de casi cuatrocientas piezas, la importancia que tuvo la French Line en el desarrollo del tráfico naviero entre Europa y América. La mayoría de los objetos, como maquetas, carteles, films o fotografías, proceden de trabajos encargados por la propia naviera, consciente de que una buena imagen les permitía competir en mejores condiciones con las otras compañías, por lo que tienen un carácter claramente publicitario o documental. Conscientes de ello no dudaron en encargar sus carteles publicitarios a artistas del movimiento moderno como Cassandre, Paul Colin, François Kollar, Roger Schall o Jan Auvigne. Y ellos, mediante sus composiciones y sus puntos de vista, contribuyeron a crear esa imagen glamourosa del transatlántico que aún perdura. Pero, esta fue una competencia no sólo entre las compañías navieras sino también entre los gobiernos de las principales potencias mundiales de la época que querían alcanzar la hegemonía marítima, y para ello se valían de efectos publicitarios que subrayasen, sobre todo, el desarrollo tecnológico y económico del país constructor de la nave. Al mismo tiempo, los artistas consideraban a la publicidad un terreno idóneo para ensayar los nuevos hallazgos gráficos. Cassandre, que perteneció a aquella generación fascinada por una modernidad que encarnaba la técnica, la máquina y la velocidad, fue el autor de seis obras maestras sobre el transporte marítimo: SAGA (1927), Londen (1928), Statendam (1928) L?Atlantique (1931), S.S. Côte d?Azur (1931), Dunkerque-Folkestone-Londres (1932) y Normandie (1935) que, sin duda, es uno de sus trabajos más conocidos y editados.

Pero no todo era ese lujo que nos muestran las imágenes de propaganda. Una de las mayores fuentes de ingresos para estas líneas eran los millones de emigrantes que se hacinaban en los camarotes situados en las bodegas del barco y a los que a su llegada a Nueva York no les esperaban recibimientos con bandas de música y serpentinas, sino un nuevo hacinamiento esta vez en la Ellis Island, en la que entre 1892 y 1954 desembarcaron más de 12 millones de inmigrantes.

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