Año VII - Número 42
Actualizado a 29/05/2011
Manuela García
Monaguillo tocando la zambomba. 1895
Hace ya casi un año que el IVAM inicio un ciclo de exposiciones dedicadas a mostrar en su totalidad la obra del pintor valenciano Ignacio Pinazo. Esta de ahora, la quinta de la serie, está dedicada a las imágenes que sobre la infancia nos dejó el pintor. Las anteriores, como recordaran los que sigan estas páginas, estuvieron dedicadas a: Ignacio Pinazo. Inicios de la Pintura Moderna
, Ignacio Pinazo: Historia, estudios e impresiones
, El paisaje marítimo
y Periferias
, habiendo estado todas comisariadas por el profesor Javier Pérez Rojas.
El interés de Pinazo por el tema comenzó durante su estancia en Italia y es uno de los pintores con más retratos y dibujos de niños. Esa fascinación por el mundo infantil se desarrolla principalmente en su circulo más íntimo y familiar ya que fue sobretodo a partir del nacimiento de su primer hijo durante su estancia en Roma, en 1879, cuando el niño y su mundo centran parte de su atención y le sirven de inspiración para muchas de sus obras. Cuadros memorables de esta época italiana son El guardavías y Juegos ícaros. En este último, en el que predominan las gamas blancas, se conjuga el naturalismo, que viene dado con notas como la suciedad de pies y manos, con una visión de la vida cotidiana del mundo romano muy al gusto de la época.
Tras el nacimiento de su primogénito éste se convierte en su modelo favorito. Así, podemos verlo en la cuna, en el suelo, dormido, riendo, llorando, comiendo o enfermo. Obras con las que el pintor compone una biografía gráfica de la infancia y adolescencia de sus hijos. Son composiciones realizadas por puro placer en las que, al estar libre de cualquier compromiso, aparece el Pinazo más íntimo y auténtico. Pero, lógicamente, sus retratos de niños tienen un campo más amplio que el estrictamente familiar ya que realizo muchos retratos infantiles por encargo. Al final de su vida, con la venida al mundo de sus nietas estas vuelven a convertirse en el centro de su atención y nos deja unas magníficas imágenes de ellas.
Muchos de sus cuadros con niños son escenas costumbristas como la de ese Monaguillo tocando la zambomba de 1895, o el Retrato de niña con muñeca. El lienzo en el que aparece su hijo Ignacio como escolar, La lección de memoria, obtuvo la Primera Medalla en la Exposición Nacional de 1899.
El profesor Pérez Rojas cierra este recorrido por el mundo de la infancia con una frase del propio Pinazo: El problema de la vida está entre la juventud y la vejez. En la primera todo son iniciativas que la segunda ha de resolver. La edad media de la vida es el paréntesis de lo problemático a lo real y razonable. En la juventud está la espontaneidad; en la edad madura, en la vejez, las galas de las formas
.
La exposición nos brinda la oportunidad, hasta el 23 de septiembre, de contemplar la más amplia selección de retratos infantiles de Pinazo hecha hasta ahora. Muchas de las obras tienen el valor añadido de presentarse con múltiples estudios, apuntes, bocetos y notas. La completa un apartado que refleja la conversión de su hijo Ignacio de modelo de su padre en escultor presentándonos algunas de sus esculturas de modelos infantiles.
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